Una casa preciosa, (que te hace regresar a la infancia…a la casa de los abuelos) decorada con todo el mimo y muy buen gusto, muebles antiguos, restaurados y conservando la esencia de una casa de pueblo, no les falta ningún detalle, tanto a la casa grande como a la casa pequeña. Felicitar a su dueña (todo super limpio) y por su buen trato y simpatía. Estuvimos 20 personas y todo genial. Repetiremos seguro.