Cuando se cumple un deseo sólo tienes que agradecer y sonreír.
Nuestra estancia familiar fue del 27-8 al 4-9, y desde el primer momento que hablamos Marifé y yo, sabes que hay disposición y buen hacer.
Pero cuando llegas a la “Casita del Arroyo” y ves que es un pequeño hogar con todo las comodidades actuales, limpio y acogedor, sabes que has acertado.
Gracias Marifé por tu cercanía, tu disponibilidad, generosidad y sinceridad.
Humanidad unida a buen trabajo es una combinación perfecta.